LO QUE NO ME IMAGINÉ DEL EMBARAZO

Hasta el momento en el que me quedé embarazada, mi idea sobre el mismo procedía de las experiencias que había oído a mi alrededor, y no sé porqué pero tuve un radar especial para recordar fundamentalmente lo menos positivo de cada una de las que había conocido.

Me imaginaba el embarazo como un proceso “muy largo” en el que las NAUSEAS eran las protagonistas durante los primeros meses, la MALA LECHE afloraba constantemente debido a los cambios hormonales, las PIERNAS HINCHADAS me acompañarían durante mínimo los 4 últimos meses… y me vería HORRIBLE con los kilos de más y ese tripón que me iba a salir.

Así 9 meses…?????

Y sí, es un proceso duro, pero tuve SUERTE, MUCHA SUERTE.

Llevábamos un tiempo buscándolo, pero sin obsesionarnos. Nos habían confirmado que no teníamos ningún problema para concebir, que era cuestión de puntería.. Y así fue. De la manera más tonta… Cuando nos RELAJAMOS.

Inicialmente yo me imaginaba ese momento como la típica imagen de película… ver dos líneas rosas y abrazarte a tu pareja, fundiéndonos los dos mientras llorábamos de absoluta alegría. Pero no, no fue así, o por lo menos en nuestro caso; pero fue peculiar, eso sí. Una pseudo-confirmación por parte del ginecólogo tras un predictor muy dudoso no nos valió, por lo que decidimos hacernos una segunda prueba. Llego a casa con el predictor en la mano, nerviosa no sé si por si saldría positivo o por si era otro negativo… Me meto en el baño, hago la prueba, salgo, la dejo encima de la mesa mientras los dos miramos sin pestañear… y cuando por fin sale una segunda línea rosa, totalmente ROSA… nos miramos, con cierta sonrisa nerviosa, algo atónitos sin terminar de creerlo del todo; y nos sentamos a comer sin saber muy bien qué decirnos. Super IDÍLICO, de película, vamos…

Y así, tras 3 pruebas y dos visitas al ginecólogo, empezamos a creerlo un poco más.

6 semanas

A excepción de las primeras semanas, donde una sensación rara me invadía el cuerpo y que era apaciguada comiendo…el resto del embarazo no tuve ni una nausea. Al revés, comía y comía muy a gusto. Tengo que reconocer que intenté no pasarme mucho… no terminaba de creerme la típica frase “ahora tienes que comer por dos”, y me daba bastante respeto el ganar peso en exceso tanto por mi como por el bebé.

No noté un cambio hormonal más allá de lo normal en mí, y si en algún momento me enfadaba en exceso .. era cuestión de echarle la culpa a las hormonas y ya está, que para eso estaba embaraza!!

Si es verdad que los dos últimos meses noté las piernas algo más hinchas; y que en muchas ocasiones el intentar sentirte guapa cuando te empezabas a notar pesada y con kilos de más, era algo complicado. Sin embargo, estaba encantada con mi tripa, me costaba vestirme y verme bien pero me gustaba tanto esa tripa…. Me daba tanta Felicidad!!!

38 semanas

Como en todo embarazo, también he tenido momentos “menos buenos”, pero tengo que reconocer que me acuerdo mucho de esos meses, de esa tripa, de la sensación de estar embarazada… Pero tengo la satisfacción de haber aprovechado y disfrutado mucho esos 9 meses, y ese era mi objetivo inicial.

Mamacadabra

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